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El primer paso en el proceso del sistema de certificación fue la presentación de un documento sobre la situación de los bosques de la Comunidad Autónoma Vasca según los criterios paneuropeos de gestión sostenible. Este trabajo, en el que se detectaban fortalezas y debilidades, fue debatido en enero de 2001 por diversos agentes, como la Administración, la industria forestal, asociaciones conservacionistas, arqueológicas, departamentos de investigación o sindicatos agrarios. Tras recibir sus aportaciones, se procedió a definir las directrices regionales. La peculiar situación forestal vasca y el tamaño de la propiedad requerían una forma de certificación a escala regional.
Estructura interna
El PEFC vasco está integrado por dos organismos: por un lado, la Entidad Solicitante Regional -denominada Basalde -, y por otro, la asociación promotora de la certificación forestal, PEFC Euskadi. Basalde tiene como finalidad la solicitud de la certificación regional en la Comunidad Autónoma Vasca, y es un ente ejecutivo que controla la base de datos de propietarios y terrenos, tramita documentación, presta asistencia técnica, … Esta asociación está formada por los propietarios públicos y privados y la industria forestal en todas sus vertientes (viveristas, rematantes, empresas de trabajos selvícolas, sierras, papeleras, industria de la trituración, de tableros, etc.). PEFC Euskadi tiene como objetivo primordial consensuar las directrices de gestión forestal y los códigos de buenas prácticas que Basalde, como entidad ejecutiva, deberá hacer cumplir. Otra de sus tareas es difundir el sistema de certificación en el ámbito de la Comunidad Autónoma Vasca para asegurar la gestión forestal sostenible, de cara a conseguir la integración del mayor número de asociaciones, colegios profesionales, consumidores, usuarios y demás agentes sociales afectados o simplemente interesados en la problemática de los bosques.
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